Recuperarse después de sufrir un aborto |
15-02-2010 | Aunque los efectos físicos se superan pronto, el impacto emocional puede ser tan importante como el que se experimenta tras la pérdida de un ser querido |
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Los sueños de algunas mujeres que esperan un bebé se pueden truncar por un aborto inesperado. La tasa de incidencia de este problema espontáneo oscila entre el 10% y el 15%: alrededor del 12% en gestantes veinteañeras y del 25% en mujeres mayores de 40 años. Pero, ¿qué le sucede a una mujer después de un aborto? ¿Qué síntomas físicos tiene y qué sensaciones y emociones experimenta? ¿Cómo puede recuperarse? Un especialista en ginecología y un psicólogo responden a estas preguntas a las que cada año se enfrentan numerosas mujeres que deben asumir esta pérdida.
Efectos físicos del aborto
Tras un aborto, la recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes, según el tiempo que haya estado embarazada. Algunas hormonas propias de la gestación permanecen en la sangre durante uno o dos meses después de una pérdida espontánea, pero los efectos físicos suelen desaparecer con rapidez. Según afirma Enrique Kupman, ginecólogo de la Policlínica Miramar, de Palma de Mallorca, en el plano físico, la recuperación de la mujer es rápida; la menstruación reaparece entre cuatro y seis semanas más tarde y, en ausencia de otros problemas, puede quedarse de nuevo embarazada al poco tiempo.
La recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes
El tiempo de ingreso en el hospital depende de cada paciente y de las normas de cada institucion pero, en general, en 24 horas se les da el alta. La hemorragia cesa entre siete y diez días después. En algunos casos, se puede producir una infección que prolonga la hemorragia o causa una secreción de aspecto desagradable, aunque con antibióticos se puede resolver el problema, explica Kupman.
La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos. Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.
No obstante, aunque los efectos físicos se superen pronto, puede no suceder lo mismo en el aspecto emocional. El dolor psíquico puede ser tan intenso como el que se experimenta tras la pérdida de un ser querido. Muchas mujeres lo describen como una gran sensación de vacío.
Las cifras en España
A las interrupciones espontáneas hay que sumar los abortos voluntarios y las muertes perinatales, es decir, los bebés que nacen sin vida y quienes fallecen al poco de nacer. Estos últimos comprenden las defunciones fetales tardías, que fueron de 4,9 por cada 1.000 nacidos que se registraron en España en 2005; las de menores de una semana, que fueron de 1,6 nacidos por cada 1.000 en el mismo periodo; y las de los menores de 28 días, que fueron de 2,4 por cada 1.000.
EL IMPACTO PSICOLÓGICO
¿Qué pasa por la cabeza y el corazón de una mujer tras un aborto? Tanto si es espontáneo, y por lo tanto inesperado, como si es voluntario, se pueden identificar algunos aspectos en común. El primero es el síndrome de la culpabilidad. En el caso del aborto espontáneo, la mujer tiende a pensar que no ha hecho lo correcto, que se ha esforzado más de la cuenta o que no ha cuidado su salud, entre otras cosas. Es un estado de ánimo que destruye por dentro. Así lo explica Jaime Reynes, psicólogo del programa Comparte tu hijo antes de nacer, de la Policlínica Miramar.
Este efecto de culpabilidad aparece, pero menos, en el aborto decidido porque se ha dado una racionalización previa y el factor de la culpa ya se ha puesto sobre la mesa e, incluso, se ha debatido con médicos, psicólogos y familia en algún caso, lo que actúa como mecanismo de prevención. Gracias a ello, la palabra culpa se reduce a 'responsabilidad implícita', aclara Reynes.
El segundo factor que, según este psicólogo, se debe tener en cuenta tras un aborto es la ansiedad, que es evidente en el espontáneo, pues genera la duda de si la mujer se volverá a quedar embarazada, si la pérdida sucederá otra vez, si hay distintos factores amenazantes escondidos. En el caso del programado, la ansiedad 'pesa' más antes de tomar la decisión de interrumpir el embarazo, unida a la inquietud de enfrentarse a un proceso quirúrgico. Ambos factores, culpabilidad y ansiedad, están relacionados con la reacción del entorno de la mujer antes, durante y después del aborto, puesto que sea espontáneo o programado, su estado de ánimo es vulnerable a la opinión de los padres, los amigos y su núcleo más cercano. Es muy importante, por tanto descartar cualquier tipo de reacción punitiva.
Del apego al duelo
Cuanto más avanzado está el embarazo, más dura resulta la pérdida del futuro bebé, puesto que entre madre e hijo surge un estrecho vínculo, que se genera a medida que la madre toma conciencia emocional de que en su interior crece una criatura, que forma parte de ella y de su realidad. Al inicio, la noticia del embarazo es un shock frente al que se puede reaccionar con ilusión o con miedo. Pero pasada 'esta emoción dura y que caduca', en el embarazo surgen otra variedad de sentimientos.
La mujer empieza a buscar el bebé en su barriga; puede sentir dolor, que sufre cambios físicos y que le invade un torrente hormonal. Las primeras emociones se convierten luego en apego, la unión madre-hijo. 'Cuanto más se desarrolla el apego, más difícil y más duro es romperlo en el sentido emocional. Es un vínculo inherente a todas las especies vivas, que avanza más a medida que lo hace el embarazo', declara Reynes.
Ante un aborto espontáneo, se pone en marcha otro proceso mental: el duelo. Éste será más o menos intenso en cada mujer, en función del apego que haya tenido a su futuro bebé y de las habilidades que tenga para afrontar la frustración que ello supone. En madres de edad más avanzada y que ya tienen un hijo o dos, la pérdida de otro no resulta tan dolorosa como en una madre primeriza o una mujer de edad avanzada que nunca ha tenido un hijo.
La mujer y el entorno
Las mujeres que han sufrido un aborto tienen el doble de riesgo de caer en una depresión
¿Qué pasa por la mente de las mujeres que se encuentran en una de esas tres situaciones? La madre primeriza tiende a sufrir miedo y ansiedad porque teme tener algún problema en su organismo y no poder quedarse embarazada. Cuando es una mujer joven, de unos 19 años, estos temores pueden ser más fáciles de dominar, pero a partir de 36 ó 37 años, se amplifican. Si la mujer que ha sufrido el aborto ya tiene hijos, hace el duelo acompañada y centrada en el cuidado de estos.
Estas madres superan la pérdida poco a poco, gracias a su propia realidad. Según datos de Kupman, las mujeres que han pasado por un aborto tienen el doble de riesgo de caer en una depresión, respecto a quienes no lo han sufrido. Hay estudios que revelan un 10,9% de depresión en mujeres que abortaron de manera espontánea, mientras que un 4,3% se vieron afectadas de algún modo por esta experiencia. En general, los cuadros de depresión se dan en el primer mes postaborto y afectan más a las mujeres sin hijos.
La pareja
Pero no hay que olvidar que el aborto no sólo puede ser una experiencia traumática y angustiosa para la madre, sino también para su pareja. Ambos pueden quedar marcados por este acontecimiento. Algunas reaccionan de forma pasiva, con retraimiento y aislamiento, mientras que otras sienten deseos de hablar de ello. Una actitud no es más correcta que otra: cada pareja debe actuar según sus sentimientos.
A veces, puede ser necesaria una intervención psicológica. Cuando esto sucede, el psicólogo interviene sobre los dos factores que aparecen más aumentados en la mujer, como la ansiedad y la culpabilidad, 'dos peces que se muerden la cola' e, incluso, es posible que también deba hacerlo en el entorno, más que sobre la misma afectada. En algunos casos, la mujer que lo ha sufrido ya ha racionalizado lo sucedido, mientras que el entorno tiende a perder más la cabeza, a enzarzarse en peleas y, en ocasiones, a acrecentar los sentimientos de culpabilidad y ansiedad que experimenta la mujer.
¿DEPRESIÓN POSTABORTO?
¿Hay depresión postparto? Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sólo hay un tipo de depresión, con más de seis meses de evolución y que se caracteriza por síntomas como el sufrimiento, la tristeza o la baja autoestima. Ésta es motivo de consulta al psicólogo o al psiquiatra. Se confunde porque puede ser reactiva, es decir, activarse a consecuencia de algún suceso, como la pérdida de una pareja, del trabajo y, en este caso, después de un aborto.
No obstante, en la literatura médica se ha descrito el 'síndrome postaborto' (también denominado con el acrónimo PAS). Se refiere a un cuadro patológico que comprende un complejo de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales, desencadenados tras la realización de un aborto procurado (voluntario). Por lo tanto, afecta sobre todo a las mujeres que han abortado, pero también se verifica (en distintos grados) en todos los demás que han intervenido en el hecho.
Los síntomas de este síndrome están en relación directa con las razones por las cuales se aborta, el tiempo del embarazo, la relación entre los progenitores, los pasos que se han dado para tomar la decisión y las influencias que se hayan padecido durante el período traumático de la decisión.
Toda pérdida genera un estado de duelo. Se dice que es más difícil superar el dolor de un aborto provocado que el de uno espontáneo producido por la misma naturaleza. Las razones son varias: la persona se sabe culpable de la pérdida y se ha autoconvencido de que no es un ser humano. Cuando los dolores no se superan, conducen a la depresión.
Fuente: Consumer Eroski
Cuando la excitación sexual no es un placer sino un trastorno |
09-01-2010 | Tener muchos orgasmos o estar cerca de alcanzarlos no siempre es grato
Existen casos de excitación continua, incontrolable y no relacionada con el deseo |
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Orgasmos fuera de lugar. La musculatura se contrae, aumenta la sudoración, la frecuencia cardiaca, hay vasodilatación y se acelera la respiración; el cuerpo se prepara para el clímax pero lo hace en el momento y en el lugar inadecuados. Algunas mujeres reconocen vivir permanentemente excitadas pero sin que su estado responda a ningún interés sexual. Les sucede haciendo la compra, tomando café con unas amigas o sentadas en el trabajo. El Síndrome de Excitación Sexual Persistente (PGAD, por sus siglas en inglés) convierte el placer de tener un orgasmo en frustración, culpa o desesperación.
'Es una disfunción rara que se caracteriza por la presencia de tensión genital y excitabilidad pero sin que exista deseo. Esta situación no siempre desemboca en un orgasmo y, aunque lo haga, la sensación no suele desaparecer, sigue sin resolverse', explica Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología.
Recientemente descrito, este síndrome ya se considera una disfunción sexual, 'tal y como quedó descrito en el último consenso internacional celebrado en París en 2003', aclara el citado especialista, y se espera que sea incluido en un futuro dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, en sus siglas en inglés), en el que se compilan todos los problemas psíquicos.
No es multiorgasmia
Tanto ginecólogos como sexólogos inciden en que este síndrome no debe confundirse ni con la adicción al sexo, que se caracteriza por la constante necesidad de mantener relaciones, ni con la anorgasmia o imposibilidad de alcanzar el clímax. También es distinto de la multiorgasmia, un fenómeno que de por sí no es patológico y que se basa en la posibilidad de culminar varias veces seguidas. 'Si una mujer se estimula y cuenta con unos buenos niveles hormonales puede tener muchos orgasmos al día', sostiene este médico, psicólogo y sexólogo. Precisamente, esta semana ha saltado a la luz el caso de Michelle Thompson, una británica que afirma tener 300 orgasmos al día.
La clave del PGAD es que las mujeres que lo sufren se encuentran en un constante estado preorgásmico que, en ningún caso, se relaciona con la presencia de deseo sexual. Lejos de resultar grata, la sensación es desagradable y molesta. 'El sentimiento no es el de una excitación sexual normal y placentera, tiene más que ver con el dolor genital', explica una paciente, cuyo caso recoge 'The Journal of Sexual Medicine'.
Lo más habitual es que las mujeres acudan a la consulta del ginecólogo alegando insatisfacción o dolor durante la penetración y no una excitación permanente. 'En mis 26 años de carrera profesional, habré visto como mucho tres casos', apunta Cabello Santamaría. 'Yo sólo he visto el caso de un hombre que eyaculaba con mucha frecuencia', añade Lourdes Parajón, psicóloga del Ruber Internacional (Madrid).
Un gran desconocido
Se conoce más bien poco sobre un trastorno que se ha relacionado con la presencia de malformaciones o tumores en la zona genital; con el consumo de psicofármacos (como algunos antidepresivos); con cambios vasculares, problemas neurológicos o incluso epilépticos. 'Una paciente presentaba este cuadro, incluso teníamos que anestesiarla para que pudiese soportarlo. Después de varias pruebas, nos dimos cuenta de que era epiléptica y que la excitación se relacionaba con eso', apunta Javier Haya, del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid.
En el caso del director del Instituto Andaluz de Sexología, 'las pacientes tenían entre 30 y 45 años y solían presentar esta excitabilidad, caracterizada por un tintineo, una tensión genital sostenida, sobre todo cuando se encontraban somnolientas o cansadas'. Esta circunstancia resulta bastante sorprendente ya que el agotamiento suele ser un factor contrario al despertar sexual.
El actual desconocimiento de la etiología, o las causas, de este síndrome se traduce en una falta de protocolos de actuación. Si bien en el caso de la mujer epiléptica se optó por el tratamiento establecido para abordar la citada enfermedad neurológica, en la mayoría de los casos los profesionales se encuentran perdidos y optan por probar con distintas terapias: anestésicos locales asociados al mentol –'para que aporten una sensación de frescor', apunta el especialista andaluz–; fármacos inhibidores de la recaptación de serotonina (que curiosamente también están considerados como posible causa del trastorno) o medicamentos hormonales antiandrógenos. 'He llegado a dormir con un paquete de hielo entre las piernas', indica la paciente protagonista del estudio aparecido en la revista de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual.
La ayuda psicológica es otra de las opciones más recomendadas. 'Parece como si su sexualidad fuera infantil y poco erotizada. Se excitan, por ejemplo, con sólo cruzar las piernas. Es similar a lo que les ocurre a los niños pequeños, que tienen orgasmos que responden a estímulos no sexuales. Sólo obtienen placer físico, no emocional. La insatisfacción que eso produce a estas mujeres puede ser terrorífica', sostiene Rosario Castaño psicóloga clínica y sexóloga del Instituto Palacios (Madrid). De hecho, son varias las pacientes que acaban cayendo en una depresión e incluso presentando ideas suicidas. Su trastorno se entromete de lleno en su día a día y no sólo les impide llevar un ritmo de vida normal sino que también interfiere en sus relaciones de pareja. 'Suele ir acompañado de sentimientos de lástima, culpa, frustración, angustia y una reducción general de la satisfacción sexual', apunta Cesare Battaglia, autor de una investigación sobre el tema, también publicada en 'Journal of Sexual Medicine'. En ella se describe el caso de una mujer de 29 años y se plantea una posible relación entre su disfunción sexual y un antidepresivo (trazodona).
El citado documento científico, firmado por Battaglia y Stefano Venturoli, ambos miembros de la Universidad de Bolonia (Italia), arroja cierta luz sobre otra posible causa del trastorno. Tras realizar distintas pruebas médicas, se pudo identificar que la paciente sufría una erección del clítoris similar a la que presentan en el pene los hombres con priapismo o erección sostenida. Precisamente, uno de los principales obstáculos en el abordaje de este síndrome es que no se pueden observar síntomas físicos evidentes, como sí ocurre en los hombres.
Consejos para llevar una vida sexual sana
El orgasmo es esa cima que buscan todas las parejas sexuales. En las mujeres, como explica Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, es como 'una mini crisis epiléptica en el septum; el orgasmo se produce en el cerebro. A continuación, el estímulo neurológico se transmite hasta la zona vaginal, donde provoca entre cinco y 15 contracciones, a intervalos de 0,8 segundos'. ¿Qué se puede hacer para asegurar su aparición? Los expertos dan algunos consejos.
* Sentimientos: 'El principal órgano sexual es el cerebro. El placer no sólo lo da la parte genital, sino también la emocional', indica la ginecóloga María Jesús Cancelo, del Hospital Universitario de Guadalajara.
* Comunicación: En las relaciones sexuales no valen los tabúes. Para poder disfrutar, se torna esencial la buena comunicación con la pareja. 'Hay que contar lo que nos gusta y en función de eso crear un mapa sensorial. Y, de vez en cuando, modificar el guión, crear fantasías eróticas', propone Cabello Santamaría.
* Dieta y ejercicio: El sobrepeso, el tabaquismo o la falta de ejercicio físico pueden llegar a ser un obstáculo en el sexo.
* Relajación: El estrés mental y el nivel de nerviosismo por los problemas cotidianos también son enemigos del placer. De hecho, parece que las mejores relaciones se mantienen en los momentos de ocio.
* Anticonceptivos: Tanto para evitar embarazos no deseados como enfermedades de transmisión sexual, la pareja debe hablar y resolver el tema de la anticoncepción. Él, ella o ambos deben tomar medidas.
Fuente: El Mundo
La planificación familiar puede salvar a millones de mujeres y niños |
| 09-01-2010 | INFORME DE NACIONES UNIDAS |
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Mejorar la atención obstétrica y neonatal evitaría más de 400.000 muertes anuales.
Si se duplicase la inversión en políticas de planificación familiar y en cuidados ginecológicos y obstétricos, las muertes maternas podrían reducirse un 70% y las neonatales un 50%. Los beneficios de este drástico recorte a la mortalidad materno-infantil serían enormes. El precio: 16.000 millones de euros.
En el año 2000, las Naciones Unidas firmaron un acuerdo por el cual se comprometían al cumplimiento en 2015 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Hoy, cuando ya ha transcurrido más de la mitad del plazo para erradicar la pobreza extrema y el hambre, garantizar la sostenibilidad ambiental y promover la igualdad de género, entre otros, es evidente que quedan muchas cosas por hacer.
El cuarto y quinto objetivo se corresponden con la reducción de la mortalidad infantil y la mejora de la salud materna, respectivamente. Ambas metas, a pesar de haber registrado ciertas mejoras en los últimos años, están lejos de alcanzarse. La crisis económica mundial y el cambio climático amenazan con comprometerlas aún más.
Según las cifras presentadas en el último informe del Fondo para la Población de Naciones Unidas (UNFPA) y el Instituto Guttmacher, sólo la mitad de los 123 millones de mujeres que dan a luz cada año reciben cuidados antes, durante y después del embarazo, 215 millones no tienen acceso a anticonceptivos eficaces y 20 millones recurren a abortos no seguros. En consecuencia, 550.000 mueren cada año por causas en su mayoría evitables. El objetivo para 2015 es reducirlas un 75% respecto a las cifras de 1990. En 2005, sólo habían descendido un 6% en los países emergentes.
En cuanto a los niños, la situación no es mucho mejor. Unos cuatro millones de niños fallecen durante el primer mes de vida. El 99% ocurre en los países en desarrollo y dos tercios en África, el Sur y el Sudeste asiático. Esta cifra representa el 38% de las muertes de menores de cinco años que, según los ODM, debería reducirse a 2,75 millones frente a los 11 registrados en 1990. En 2006, bajaron por primera vez de los 10 millones.
La solución es la inversión
Poner remedio a esta dramática situación requiere hacer llegar a los más necesitados los medios sanitarios adecuados. Y para ello, claro está, hace falta dinero. Pero, ¿cuánto? Mejorar los cuidados obstétricos y neonatales, así como fortalecer y expandir los servicios de planificación familiar tiene, según el citado informe, un coste de 24.600 millones de dólares (unos 16.000 millones de euros). Esto es, aproximadamente, el doble de lo que se invierte hoy en día.
25.000 millones de dólares es el dinero que mueve el narcotráfico en México cada año, las ventas anuales de la compañía 3M o lo que EEUU ha prometido destinar en los próximos años a la lucha global contra el VIH/sida.
“Invertir en un puñado de servicios médicos básicos, como planificación familiar y atención al parto, puede salvar a millones de mujeres y bebés”, ha declarado Sharon Camp, Presidenta del Instituto Guttmacher. “No se trata de ciencia espacial. En su mayoría son de servicios simples que pueden proporcionarse sin costes a nivel local, acompañados de cuidados urgentes cuando sean necesarios”, añade.
Si estas inversiones se materializaran, los embarazos no deseados podrían reducirse un 75%, las muertes maternas un 70% y se evitaría el 44% de las muertes neonatales. “Sabemos lo que debe hacerse, sabemos lo que costaría y ahora sabemos que la inversión necesaria es modesta en relación con los vastos beneficios.
Fuente: El Mundo
Un método innovador para eliminar una enfermedad hemorrágica del feto |
| 09-01-2010 | PRIMER CASO EN ESPAÑA |
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Una mujer con trombopenia aloinmune fetal ha podido dar a luz a un niño sano gracias a una novedosa idea desarrollada en el Hospital Quirón de Valencia. La selección de un semen compatible genéticamente con la madre ha permitido que el bebé esquivara esta complicación, similar a la incompatibilidad por Rh.
'Es un problema más frecuente de lo que pensamos', ha explicado a ELMUNDO.es Elena Pau, directora científica de la Unidad de Reproducción de Hospital Quirón de Valencia, donde la pareja se sometió a la fecundación 'in vitro'. La trombopenia neonatal aloinmune afecta, aproximadamente, a uno de cada 1.500 recién nacidos.
Esta condición, similar a la incompatibilidad de Rh, ocurre cuando las plaquetas del feto son reconocidas como un agente extraño por el organismo materno que las ataca y destruye provocando diversas complicaciones. La más grave es la hemorragia intracraneal, que aparece en el 30% de los casos.
De la misma forma que sucede con el grupo Rh, el problema se da en el segundo embarazo, ya que el cuerpo de la madre ha generado los anticuerpos antiplaquetas en el primero. Las plaquetas del feto se identifican como una amenaza debido a la presencia de los antígenos paternos.
Cuando los médicos detectan esta situación, se puede realizar un estudio de la pareja, para determinar el grado de incompatibilidad y averiguar si el padre es heterozigoto u homozigoto para ese antígeno (si porta una o dos copias). La única solución para aquellos que deseen tener otro hijo y la profilaxis, que se realiza administrando gammaglobulina a la madre, 'pero no es 100% efectiva y pueden surgir problemas', señala Pau.
En el caso de la pareja de Valencia, el padre portaba las dos copias del antígeno que el organismo materno reconocía como extraño así que optaron por buscar un donante de semen que tuviera un perfil compatible con la madre. 'Una tarea complicada ya que sólo un 3% de la población lo tiene', señala esta especialista.
Tras analizar el perfil genético de varios candidatos, gracias a la colaboración del Banc de Sang i Teixits y el Banco de Semen del Instituto de Reproducción Cefer, ambos en Barcelona, dieron con el semen compatible.
Se trata de la primera intervención de este tipo realizada en nuestro país. Aunque la técnica es sencilla, nunca se había realizado. 'Lo importante es que las parejas que se enfrentan a este problema sepan que existe esta solución', concluye Pau.
Fuente: El Mundo
¿Se puede comer justo antes de dar a luz? |
| 23-04-2009 | EMBARAZOS DE BAJO RIESGO |
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Un poco de pan o un yogur desnatado, fruta, zumo... Las conclusiones de un reciente estudio ponen en duda la recomendación general de no comer durante el periodo de dilatación y sugieren que las mujeres con embarazos de bajo riesgo pueden tomar de forma segura una dieta ligera en los momentos previos al parto.
Desde hace décadas, las guías médicas indican que se debe evitar la ingesta de alimentos sólidos antes del alumbramiento para prevenir posibles complicaciones si se hace necesaria una cirugía.
Este aviso se debe fundamentalmente a la posibilidad de que se produzca una aspiración pulmonar del contenido gástrico si la paciente se somete a una anestesia general.
La incidencia de esta complicación ha descendido significativamente en los últimos años debido al uso masivo de la anestesia local; lo que, según explican los autores de este trabajo, ha provocado que en algunos centros sanitarios británicos no se indique de forma rutinaria el ayuno antes del parto. Varias asociaciones de matronas del país han reclamado, de hecho, la retirada de la recomendación.
Según explica a elmundo.es María Teresa Villar, presidenta de la Asociación de matronas de Madrid, en nuestro país no existe 'demasiado consenso' sobre el tema entre ginecólogos, anestesistas y matronas, si bien 'en la mayoría de los hospitales prevalece la recomendación de que la parturienta no tome nada una vez que ha iniciado la dilatación'.
Precisamente esa 'falta de consenso' llevó a un equipo de investigadores del King�s Collage londinense a estudiar a 2.426 madres primerizas para comprobar si la alimentación previa influía de alguna manera en el resultado del alumbramiento.
Pequeñas cantidades de alimentos
A aproximadamente la mitad de estas mujeres se les indicó que durante su periodo de dilatación podían tomar pequeñas cantidades de alimentos, como pan, galletas, fruta, yogur desnatado o bebidas isotónicas. El resto, por el contrario, recibió la recomendación de tomar únicamente agua en el proceso.
Al analizar los datos obtenidos, los investigadores comprobaron que la alimentación no parecía tener ninguna consecuencia sobre el resultado final.
Así, el porcentaje de partos naturales fue idéntico -un 44%- en ambos grupos, no hubo diferencias significativas en la duración del alumbramiento -597 minutos en el grupo que ingirió alimentos y 612 en el que ayunó- y las tasas de cesárea fueron muy parecidas.
La aparición de vómitos también fue similar entre las participantes. Y, por último, no se registraron diferencias en el estado de los niños al nacer ni en el ingreso en unidades de cuidados intensivos.
'Nuestros resultados muestran que la práctica [de alimentarse] no influye los resultados obstétricos o neonatales', explican en las páginas del 'British Medical Journal', quienes remarcan que la alimentación ni beneficia ni empeora el parto.
Con todo, señalan que 'negar la comida puede ser visto como una decisión autoritaria e intimidatoria que puede incrementar los sentimientos de miedo durante el parto. Comer y beber podría permitir a muchas madres sentirse sanas y 'normales''.
Un poco de cautela
En un editorial que acompaña a este trabajo en la revista médica, Soo Downe, de la Universidad Central de Lancashire, indica que los resultados de este trabajo dan la razón a las recientes guías editadas por el National Institute for Clinical Excellence -una organización independiente de asesoramiento en temas de salud- que indican que las embarazadas de bajo riesgo pueden alimentarse en los momentos previos al parto.
Sin embargo, los expertos consultados por elmundo.es piden cautela ante estas conclusiones y reclaman más trabajos al respecto.
'En principio, nunca se sabe qué mujer puede tener una complicación que precise intubación y ventilación. En mi opinión, correr un riesgo, aunque sea pequeño, de tener un problema serio por comer, cuando se ha demostrado que tampoco se obtienen beneficios claros no tiene demasiado sentido', comenta María Jesús Cancelo, ginecóloga del Hospital Universitario de Guadalajara.
Por su parte, Mª Teresa Villar afirma no ver 'ninguna ventaja a la ingesta de sólidos, porque, además, casi ninguna mujer tiene hambre en el momento del parto; pero, desde la asociación sí creemos que la mujer puede ingerir líquidos a demanda porque, aunque está hidratada durante el proceso, sí suele tener sensación de sed'.
Fuente: El Mundo
La acupuntura no parece eficaz contra los sofocos asociados a la menopausia |
| 23-04-2009 | MENOPAUSIA. Los utores matizan que por la baja calidad de los trabajos no se puede desechar su uso Lo esencial es que las mujeres consulten cualquier tratamiento con su médico |
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Una revisión de varios ensayos publicada en la revista 'Climateric' concluye que la acupuntura no mejora los sofocos que sufren la mayoría de las mujeres durante la menopausia. Los autores subrayan, no obstante, que la calidad de los trabajos analizados no es suficiente como para desechar el uso de esta técnica.
Procedente de la medicina tradicional china, la acupuntura es aceptada hoy en día en occidente para el tratamiento de varias condiciones. Entre ellos, los síntomas asociados con la menopausia (sofocos, insomnio, irritabilidad, fatiga, etc.) a pesar de que no existen pruebas contundentes de la utilidad de las agujas en este caso.
La revista 'Climateric' recoge en su último número una revisión de varios estudios cuyas conclusiones desaconsejan el uso de la acupuntura para aliviar los sofocos dada su escasa capacidad para atenuar o eliminar este síntoma. En total, sus autores, procedentes del Instituto Corea de Medicina Oriental, la Escuela de Medicina Oriental de Busan (ambos en Corea del Sur) y las universidades de Exeter y Plymouth (Reino Unido) analizaron seis trabajos que evaluaban la utilidad de esta técnica para combatir los sofocos.
Los ensayos clínicos elegidos (de un total de 106 candidatos potenciales) comparaban la acupuntura normal con una fingida en la cual las agujas se aplicaban en puntos distintos de los habituales cuya estimulación no tiene efectos. Cuatro de estos trabajos empleaban además la electroacupuntura, en la que se aplica una pequeña corriente a la aguja.
Esta última técnica no mostró efecto beneficioso alguno sobre este síntoma de la menopausia, según relatan los autores. En cuanto a la acupuntura clásica, sólo en uno de los estudios mejoró la frecuencia y la intensidad de los sofocos, aunque 'el estudio es tan pequeño que sus resultados no son fiables', añaden. Los demás mostraron cierta disminución en la magnitud de estos 'calores'.
'En la presente revisión no se ha encontrado prueba alguna de la superioridad de la acupuntura real sobre la falsa, independientemente de la técnica empleada', concluyen los autores. 'Esto podría sugerir que los efectos de las agujas son, por naturaleza, inespecíficos', añaden.
Una de las razones por las que muchas mujeres se han inclinado por el uso de la acupuntura y de otras terapias alternativas para los síntomas de la menopausia es la 'mala prensa' que ha tenido en años recientes la terapia hormonal sustitutiva, asociada en un estudio con múltiples y graves efectos adversos que, sin embargo, investigaciones posteriores han descartado en su mayoría.
'No hay duda alguna de que muchas mujeres necesitan alivio para los síntomas asociados con la menopausia. Necesitan estar seguras de que los tratamientos que eligen funcionan y son buenos para ellas. Mi recomendación es que consulten con su médico antes de empezar cualquier terapia', ha declarado el presidente de la Sociedad Internacional de la Menopausia, David Sturdee.
Fuente: El Mundo
La discapacidad y el embarazo, compatibles |
10-12-2008 | La discapacidad no tiene que ser un obstáculo para la maternidad. Cada vez existe más experiencia de que en |
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La discapacidad no tiene que ser un obstáculo para la maternidad. Cada vez existe más experiencia de que en distintas enfermedades discapacitantes el embarazo y el parto pueden discurrir con normalidad. No obstante, la decisión se debe sopesar e individualizar en cada caso.
El profesional debe mostrarse receptivo ante el deseo genésico de la paciente discapacitada, exponerle los riesgos y trabajar junto con su médico rehabilitador habitual. Hay aleccionadores ejemplos de mujeres que han gestado y alumbrado con éxito a sus hijos y que ejercen de madres.
En las décadas de 1950 y 1960 la consigna de los neurólogos ante las mujeres con esclerosis múltiple (EM) que deseaban una gestación era una rotunda negativa. Hoy, esta filosofía parece completamente superada, ya que, a finales de los años 90 y principios del siglo XXI, varios trabajos científicos han demostrado que la enfermedad -que cursa en brotes- es menos activa durante el embarazo, según informa Mar Tintoré, neuróloga de la Unidad de Esclerosis Múltiple encuadrada en la Unidad de Neuroinmunología Clínica del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat), en el Hospital del Valle de Hebrón.
'En mujeres con EM la tasa de las recidivas desciende durante el embarazo, particularmente en el tercer trimestre y aumenta durante los primeros tres meses (posparto) antes de retornar a la tasa preembarazo, si lo comparamos con la tasa del año previo al embarazo', según un estudio publicado en The New England Journal of Medicine por el equipo de C. Confavreux. El riesgo de sufrir un brote se reduce durante todo el embarazo e incluso en el tercer trimestre más de un 70 por ciento, aunque en el posparto repunta, ha añadido Tintoré.
Tras estas evidencias, si la paciente con EM y deseo genésico 'se encuentra estable desde hace dos años y lleva una vida normal o prácticamente normal' se puede recomendar el embarazo, aunque esta recomendación siempre debe ser individualizada, ha destacado Tintoré.
La mejoría de la EM durante la gestación no es un hecho aislado. En la artritis reumatoide y la artritis reumatoide juvenil, 'la remisión completa de todos los signos y síntomas hasta no precisar tratamiento ha sido descrita en aproximadamente el 65 por ciento de los embarazos que mostraban una mejoría de la actividad de la enfermedad', según un estudio del equipo de M. Ostensen publicado en Arthritis Rheumatology en 1991 y que ha sido corroborado en trabajos recientes.
En las lesionadas medulares la discapacidad tampoco tiene por qué ser un obstáculo para la maternidad. Pueden concebir naturalmente y, si presentan esterilidad, independiente de la paresia, someterse a un tratamiento de reproducción asistida; la tasa de abortos no es mayor que la de la población general (salvo si sufren ciertas enfermedades autoinmunes u otras causas médicas que eleven la infertilidad), afirma Josep Mallafré, consultor de Obstetricia de Alto Riesgo del USP-Instituto Universitario Dexeus, en Barcelona.
Eso sí, durante el embarazo las pacientes lesionadas medulares pueden presentar más infecciones de orina debido a los sondajes que precisan, mayor estreñimiento y más contracturas, espasmos, hiperreflexias, dolor en ciertos puntos, crisis hipertensivas y, en general, un aumento de las situaciones preexistentes. En el momento del parto pueden tener dificultades para percatarse de un parto prematuro o del inicio de las contracciones de un parto a término. Por ello, el parto debe ser programado y, durante éste, el anestesista no puede olvidar totalmente las molestias de la paciente y debe aplicarle anestesia intradural y no epidural.
La atención a la discapacitada embarazada debería recaer en un ginecólogo sensibilizado con esta situación y que se haya formado en ella, según el protocolo de embarazo de alto riesgo y en contacto con el especialista que la atiende habitualmente. Según Mallafré, los traumatólogos suelen ser más reticentes al embarazo en una lesionada medular por la sobrecarga física que supone, pero 'no se desaconseja nunca, a menos que tenga dificultades para la vida autónoma. La paciente debe quedar embarazada y tener una ilusión total. No se tiene en cuenta la ilusión de la pareja, sino la suya'.
Éste fue el caso de Mónica Viladot, que quedó tetrapléjica tras una caída desafortunada mientras hacía gimnasia en su domicilio. La iniciativa de ser madre partió de ella y tuvo que ilusionar a su pareja, de la que, desgraciadamente, se acabó separando. Cumple a la perfección lo expuesto por Mallafré: el último mes no pudo levantarse de la cama, se percató del inicio del parto tras romper aguas, pero no por las contracciones, y sufrió una crisis hipertensiva. Lo superó y hoy se ocupa de su hijo de cuatro años.
Un caso menos extremo es el de Anna Solà, que sufrió una lesión medular incompleta tras un accidente de coche y que hoy es madre de dos hijos. En su caso, el momento tenso se produjo en el parto, en que el anestesista declinó aplicarle la anestesia -'por llevar un hierro en la espalda'- hasta que llegó su médico. A su juicio, el desconocimiento de estos casos en el momento del parto por parte de otros profesionales sanitarios que no son el médico habitual es uno de los principales problemas que acusan las embarazadas con una discapacidad en un hospital grande.
EM en silla de ruedas
Un caso muy diferente al de estas mujeres con lesiones medulares y las pacientes con EM estable es el de las pacientes con EM que ya están en silla de ruedas. A diferencia de las lesionadas medulares -cuya lesión es estable-, su discapacidad va a avanzar y, además, pueden presentar discapacidad cognitiva. En ese caso, la paciente debe contar con un gran apoyo familiar para ser madre y la recomendación respecto al embarazo en este supuesto no está tan clara: no sólo debe ser individualizada, sino hacerse con máxima cautela, según la experiencia de Tintoré.
La actitud
Josep Mallafré: 'El embarazo en una lesionada medular no se desaconseja nunca, a no ser que tenga dificultades para la vida autónoma'. La actitud del médico ante las pacientes discapacitadas que le exponen su deseo genésico es vital para que éstas se sientan apoyadas. 'Aunque el médico no tenga experiencia, es mucho más importante que tenga una mente abierta', afirmó Arlene al ser entrevistada para la Guía para la mujer con discapacidad. Del embarazo al parto. El obstetra debe ser receptivo, informar de lo positivo y lo negativo y trabajar junto a su médico habitual para atenderlas bien.
Fuente: DIARIO MEDICO
Un sanitario formado doblaría la detección de casos de maltrato |
24-11-2008 | Dolores de cabeza, malestar digestivo, insomnio o molestias musculares son algunos de los síntomas que una mujer víctima de la violencia doméstica podría plantear a su médico de atención primaria. |
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El problema viene cuando estas señales pasan inadvertidas por el profesional sanitario debido a una falta de formación en la detección de esta situación.
Y es que, según un estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), el médico formado en esta materia identifica el doble de casos que los que no lo están. El informe, elaborado en 65 centros de salud sobre 400 profesionales, demuestra que las mujeres maltratadas pasan por la consulta del médico de familia en los meses previos a la detección, y una identificación precoz podría ayudar identificar más episodios.
Por ello, es importante conocer el protocolo necesario para identificar y atender casos de violencia de género. 'Estas señales somáticas son una alarma para pedir ayuda de una forma no expresa', recalcó Carmen Fernández, experta de Semfyc, la semana pasada en Madrid.
Los datos del informe desvelan que el perfil de la mujer maltratada ronda los 50 años, está casada (en el 64,6 por ciento de los casos) o divorciada (15 por ciento) y, además, tiene un trabajo remunerado (52 por ciento).
Más formación
Se estima que cada día se producen en España un millón de consultas en los centros de salud. El 60 por ciento es realizado por mujeres y, de ellas, unas 60.000 pueden estar sufriendo un maltrato, pero no mencionan este problema delante del médico. 'Este dato significa que los facultativos debemos aprovechar las consultas por otras patologías para realizar una intervención encaminada a identificar signos de alerta y factores de riesgo', señaló Luis Aguilera, presidente de Semfyc.
Pero en la mayoría de las ocasiones la detección no es fácil, y menos sin formación previa, según denuncian los profesionales de primaria, por lo que sería importante incluir unos mínimos en la titulación acerca de la perspectiva de género. 'No hay formación reglada en la carrera que contemple el maltrato como un problema de salud', denuncia Fernández.
El maltrato es también un problema social. 'Los facultativos deben ver al poder judicial y a la fiscalía como otros protagonistas en la lucha contra esta lacra', expresó Fernando Grande-Marlaska, juez de la Audiencia Nacional. Y añadió que el médico sólo es responsable de la salud del paciente. Del resto se encarga el poder judicial.
Fuente: CORREO FARMACEUTICO
Ictus, primera causa de muerte en mujeres |
24-11-2008 | El ictus es una de las mayores amenazas de muerte que se cierne sobre la mujer |
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Su detección es más tardía que en el género masculino, lo que implica peores secuelas. Así se desprende de un registro realizado en 11.279 pacientes atendidos en la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Vall deHebron, de Barcelona, que se expuso en Madrid durante la presentación de la campaña Un nombre, demasiadas caras, con motivo del Día del Ictus, el pasado miércoles 20 de noviembre.
Según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el ictus es la segunda causa de mortalidad en la población española, con 32.887 casos en ambos sexos, pero la primera en la mujer, con 19.038. De hecho, se estima que en 2050 la cifra de ictus entre las féminas será el doble que en los varones.
Una de las razones que explican la alta prevalencia en las mujeres es que ellas llegan más tarde al hospital. 'La mayor parte de los ictus ocurre en edades avanzadas, donde es frecuente que vivan solas, mientras que los viudos conviven con sus hijos u otros familiares. Por lo tanto, reclamar ayuda para ellas suele ser más complicado', explica a CF José Álvarez Sabín, neurólogo y coordinador del estudio.
Las tres primeras horas después de la aparición de este evento cardiovascular son las más críticas, porque si no se trata a tiempo pueden desencadenar graves pérdidas de funcionalidad e incluso defunción. Asimismo, otra de las causas es que los síntomas del ictus suelen ser menos inespecíficos que en ellos. 'No sienten dolor, sino pérdida de fuerza, del habla e incluso del nivel de conciencia. Están más adormecidas', explica Sabín. Y añade que la percepeción del dolor es diferente en la mujer. 'Son más sufridas, por lo que muchas veces no le dan importancia a estos cambios y se exponen a un riesgo mayor'.
Distinta edad
La edad de sufrir un ictus en mujeres tampoco sale mejor parada. Aunque es más elevada en personas mayores a partir de 75 años, en las jóvenes de entre 15 y 35 años también se dan episodios debido a que es el periodo que coincide con el nacimiento de los hijos. En cambio, en los hombres se sitúa entre los 35 y 75 años.
Los tipos de ictus de cada franja de edad también se diferencian en la mujeres. 'Con 75 es más frecuente la fibrilación auricular, un tipo de arritmia del corazón. Las más jóvenes sufren complicaciones como son las convulsiones durante el embarazo o la hipertensión producida por el mismo', expone Sabín.
En España el ictus no afecta de igual manera. El informe revela que en las ciudades del norte hay menos factores de riesgo de ictus, por lo que su prevalencia es menor que en zonas del sur. Sin embargo, los datos globales colocan a España entre los países con menos mortalidad, tanto en hombres como mujeres, en comparación con los países del norte de Europa. Se estima que cada año sufren esta enfermedad unos 120.000 españoles, de los cuales unos 80.000 fallecen o quedan con discapacidad.
Fuente: CORREO FARMACEUTICO